Ayer se fue, mañana no ha llegado/hoy se está yendo sin parar un punto/soy un fue, y un será y un es cansado [...]

miércoles, 27 de abril de 2011

LA NOCHE ANTES DE PRIMAVERA, UNA CARTA CERRADA AL MUNDO.

Esa mañana reprochaba la mala noche que había tenido además debía adelantar una hora  su reloj porque la primavera había llegado.


La primavera no le gustaba, prefería el invierno y el otoño, reflejaban mejor su personalidad, se sentía cómoda,  toda su vida había vivido en la costa sur, el sol simplemente no lo soportaba.

La noche fue mala  tuvo que debatirse entre escribir una carta o hacer una llamada telefónica, ninguna de las dos le resultaba viable para despedirse,  la forma en que había decido hacerlo le parecía descortés, lo había detestado y criticado en el pasado, pero en está ocasión no tenía otra salida, buscaba la forma de evitar una gran tristeza.

Esa noche fue al bar que quedaba cerca de su casa, se sentó  en la mesa de la parte de atrás, pidió una copa de vino, un merlot, era el trago que disfrutaba cuando estaba sola.

Llevaba sentada en el mismo lugar más de 2 horas, estaban por cerrar y sus manos ya temblaban, estaba lista para dejar todo atrás, ya no sentía lo mismo, rompería promesas y ya nada importaría.

Siempre fue criticada  cuando quería romper una regla porque no pensaba dos veces,  estaba por sabotearse a sí misma, por querer llevar el control y por sus prevenidos finales felices.

Se decidió por la carta se consideraba mejor escritora, que oradora. Sí, era una buena elección, la llamada le crearía dudas y  cambiaría de parecer, no estaba en sus planes, no se lo permitiría.

Buscó en su bolso algo en donde escribir, arrancó una hoja de un folleto turístico que obtuvo días antes, inició con una frase que tenía en su memoria, nunca pensó en utilizarla, pero resultaba apropiada “Hace unos años tuve un sueño. Empezó en verano, y en primavera ya se había terminado. Entre tanto, hubo tantas noches felices como días infelices; la mayoría transcurrieron en este café. Y entonces una noche, la puerta se cerró, y el sueño se acabó”

Al terminar la carta se levantó se la silla, fue hasta la caja a pagar la copa de vino, y otras 2 que consumió mientras escribía.

Salió a la calle la dejó en el buzón y se dirigió a la estación del tren.


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