A mí con Gabriel García Márquez me pasa que la persona no me permite ver al escritor, durante mis tiempos de lectura he tenido varios intentos de leerlo, solo dos ellos con resultado, no precisamente porque la obra literaria me hubiese atrapado, sino por la obligación que representaba leerlo.
Mi primer acercamiento fue con “Relato de un Náufrago” a mis tempranos 8 años de edad, me parecía realmente pesada su literatura, pero la finalicé porque era una responsabilidad leerlo para la clase de Español, tal vez mi afán por terminarlo era por saber la historia de Luis Alejandro Vélasco y después no se borró de mi mente su rápido enriquecimiento con la publicidad de sus zapatos, “porque los suyos eran tan fuertes de no los pudo desgarrar para comérselos” y después su olvido total.
Mi segunda lectura más o menos agradable fue con un cuento “El rastro de tu sangre en la nieve” fue más una actividad de lectura que hice en donde rotábamos el cuanto por párrafos 2 amigas y yo.
El declive total, fue cuando me encontré con “Noticia de un secuestro” su texto periodístico no me cautivó por lo cual no pude pasar de sus primeras hojas.
