Ayer se fue, mañana no ha llegado/hoy se está yendo sin parar un punto/soy un fue, y un será y un es cansado [...]

sábado, 11 de diciembre de 2010

Recuérdame Como Un Momento Del Día


Había algo en ella, era una experta en saber nada de casi todo, eso le gustaba porque sus conversaciones más sorprendentes, iniciaban con algo que había  leído, escuchado o visto alguna vez.

A veces hablaba sin parar, y otras veces podía ser la mejor oyente que nadie podría imaginar; en su trabajo había conocido dos tipos de personas, los que se quedaban en su mente y los que no, el café en el que trabajaba, y del que era dueña, le había permitido ser desde confidente hasta astrónoma.
        
Le gustaba que su café fuera acogedor, sabía que muchas personas recurrían a el para iniciar su día, terminarlo, tomar una decisión importante o no tomarla, reencontrarse con alguien, o ver la silla vacía de la cita que nunca  llegó, pero siempre quedaba la barra, la oportunidad de un café y entablar una conversación con alguien.

Escuchaba generalmente a personas nostálgicas, llenas de recuerdos que las abrumaban, mientras afuera el sol, el mar, los cuatro vientos seguían su curso y para ellos quedaba todo por decir nada que callar, algo que ella sabía y les recordaba era que el truco consistía en seguir respirando.

Sus días pasaban, los rostros cambiaban y otros permanecían, todos en torno a un buen sorbo de café y sin saber que un momento pueda cambiar el día.

Lo que amaba de su café es que sin importar quién llegaba, que ordenaba, o que sucedía, siempre podía ser la excusa para que alguien la recordará como un momento del día!



viernes, 5 de noviembre de 2010

Chilling.

Tengo antojo de los antojos de pan francés hace días atrás. Mi amiga Lucha que lucha todos los días, está en la Francia de los franceses y me dijo que el pan francés si sabe igual que el de olímpica, que es igualito, a mí me alegra que en la Colombia de los colombianos podamos comer tan deliciosa delicia, y poder decir que me encanta  por que su encanto es encantador.

martes, 12 de octubre de 2010

Blues para una desconocida

Hoy se preguntó si estaba desconsolada, nuevamente se lo negó.
Salió de su casa puntual como siempre a las 6 am, en su mano un termo con café, un abrigo y su bufanda.


Cerró con doble llave su apartamento, bajó la escaleras ajustando su ropa y terminando de arreglar en su cuello la bufanda, abrió la puerta de salida, miró a su alrededor, se percató que el día estaba gris, se alegró de llevar su atuendo.


Caminaba esquivando los charcos que dejó la lluvia de la noche anterior, eso la distrajo hasta que llegó a la parada del autobús, no le gustaba hacer contacto con nadie en ese trayecto, no quería encontrarse con caras desconocidas.


Sólo tuvo que esperar un par de segundos hasta que la ruta llegó, subió, y se sentó a dos puestos del conductor, al lado de la ventana, tratando de distraer sus pensamientos y de esa manera esquivar los recuerdos para no llegar al corazón.


Ya no sabía que era lo que sentía, tendía a confundirlo con nostalgia, recuerdos que la abrumaban, el ser que le hacía falta, el té de las diez. Un ir y venir de sentimientos encontrados.


El sol, el mar, los cuatro vientos nada que callar todo por decir. La pasta, el vino, la vela, su olor, la cabaña, el mar, la arena. La felicidad había llegado en el momento menos esperado.


De fondo sonaba “Ball and chain” de Janis Joplin “ Sittin’ down by my window, Honey, lookin’ out at the rain”, sonrió cínicamente.

La soledad ya se tornaba inquietante, insoportable, la lluvia al parecer no ayudaba, el día reflejaba su tristeza.

Recordaba cuando se reunían en una habitación, entablaban conversaciones, sin culpas, sin mentiras, sin miedos, sin juzgar, la diferencia los divertía, tenían espacio para cualquier emoción.

Alejada de él psíquicamente, lo único que lograba era desearlo físicamente, en ese momento recordaba, cuando lo analizaba, la extrañeza de su alma era como si tratara salirse de ese cuerpo, que lo hacía tan casual y tan impersonal, tan prestado, tan hecho en serie.

Su ruta terminaba, tomó un sorbo de café, se arregló, secó la lágrima que corrió por su rostro sin esperarlo, su día apenas comenzaba, estaba nostálgica, la distancia empezaba a afectarla, más tarde hablarían, y completaría un mes menos de los 7 que faltaban para regresar.

…“Because I was always taught boy meets girl, Fall in love get married and forget the world”.



domingo, 3 de octubre de 2010

Toda imagen cuenta una historia.

Cuando salgo a trotar suelo ser muy observadora, detallista en extremo diría yo de todo lo que pasa alrededor, voy sola, voy sin música, sin nada, sólo con una botella de agua en ocasiones, el ambiente es agradable, me gusta, hay mucha energía desbordándose, caras nuevas, caras del pasado, en fin. Llegando al estadio, el sábado, vi una situación muy particular, dos niños "amiguitos" peleaban por una moneda, utilizaban un lenguaje bastante soez a mi parecer.

Recreé sus vidas en mi cabeza, descaradamente, como si pudiera adivinar su procedencia y qué tipos de hombres serían. A mí cabeza llegó una frase que alguna vez escuché en una programa de TV, "Qué convierte a un hombre en lo que es, lo que hizo, lo que quiso ser o lo que será?".
Ese mismo día, estaba haciendo "zapping" y me detuve en “ciudad de Dios”, película dirigida por Fernando Meirelles y Kátia Lund, quienes con imágenes agresivas y frenéticas, muestran unos cortes crueles que nos ponen de pie sobre la tierra, una serie de secuencias que nos recrean la vida de estas personas para no perder ni un detalle, ni un segundo de la realidad que nos quieren mostrar, con bruscos encuadres, nos van presentando a los personajes con sus dramas, con la geografía física y moral que los define.

Impactante fue y por lo que veo pasa con gran facilidad, un niño, como todos de las favelas Brasileñas, aseguraba que ya tenía una madurez suficiente “Yo fumo porros. Esnifo cocaína. Ya maté: soy un hombre", con ese pensamiento de guerra, del que se hace más fuerte y consigue más es el que trafica, mata y tiene el control pasando por encima del que fuera y dejando atrás un sin fin de tragedias.

Unos mataban, otros robaban, otros traficaban y otros hacían las tres, por supuesto lideraban el poderío de la favela. Conseguir más armas, más drogas para destruir el negocio del otro, era el objetivo diario.

El lugar, describirlo, puede ser tan simple o tan complejo, un sitio en el que el tráfico de cocaína, los asesinatos, la delincuencia juvenil y el soborno policial era algo cotidiano.
La población se dividió en dos como consecuencia de las vendettas, las guerrillas, el tráfico de drogas. La guerra empezó en el momento menos esperado, ya nadie sabía el por qué de la guerra al cabo de los años.

Una guerra que involucró a niños, que crecieron viendo armas, soñaban con ostentar una en sus manos y como justificación, ninguna, cualquier excusa era válida para tener una.

Pero que es lo que realmente interesa, a mi parecer es el descuido sorprendente y marcando en los países latinoamericanos; construir viviendas en las partes más lejanas de una ciudad, donde el interés político y económico no tiene influencias, no existe el peligro de cruzarse por ahí. ¡Que se las arreglen como puedan!.

Eso pasaba en los 80’s en Brasil, no sé cómo será ahora, después del gobierno de Lula que sacó a más de 30.000 personas de la pobreza, todavía no he ido a una favela y no sé si quiero ir, como todo no hay generalizar no todos los habitantes tienen la misma historia y una cosa es segura, son víctimas de las circunstancias.

En Colombia en el 2010 parece que la situación se ha vuelto a fortalecer, las comunas, los sitios olvidados, arriba, en el medio o abajo, en los bordes de las montañas de la ciudad o en la ciudad, están los barrios bajos, el reguero de casas apretadas, muros contiguos, techos recostados sobre techos, escalas en procesión interminable, ventanas y balcones sobre el vacío, trochas de corredores, aceras de tierra, remolinos de polvo, allá, abajo, en un cielo inferior,” muy por debajo de la línea de los pies”.

Pero claro cuando ya se ve mucha violencia es cuando existe “la preocupación” de lo que va a pasar de lo que puede afectar, lo social para rescatar la ciudad, sabiendo, ignorando o como el que no quiere ver que es un problema permanente no transitorio.

Aquí en Colombia se habla con miembros de la “oficina de Envigado” para llegar a una tregua para el cese de homicidios en las comunas de Medellín no sé qué tan legítimo sea pero la verdad me suena más a campaña política cuando todo está en contra del mandatario en turno, olvidando las verdaderas necesidades de los habitantes de las comunas, o como si mantener la violencia fuera lo más conveniente para alguien que no quiere acabarla.

¿Se puede mejorar el problema?, no es desconocido para nadie, la educación es lo que falta, el interés de alguien que pueda hacer las cosas con libertad, sin amenaza de nada, si tan sólo tuvieran un golpe de suerte, creo que las cosas se tornarían distintas.

miércoles, 4 de agosto de 2010

TAMBIÉN PODRÍAMOS SER EXTRAÑOS


Volvía a casa por una calle de la gran ciudad en la que vivía (una calle cualquiera, de una ciudad cualquiera, a una hora cualquiera) desde varios años atrás hacía el mismo recorrido, resignado a soportar una vida no demasiado movida, la habladuría de los vecinos y la monótona grosería que lo rodeaba en su trabajo, caminaba, no le prestaba atención a nada (como suele hacerse cuando se recorre un camino muchas veces) y que por poco pasa por su lado sin verla.

Ella lo reconoció, mientras se acercaba a él lo miraba con una ligera sonrisa, por poco pasa de lado, cuando ya casi se habían cruzado, con su mirada logró funcionar el sistema de señales de su memoria y lo arrancó de su somnolencia.

Esa tarde el sol brillaba de una manera extraña, el viento era más denso y el cafecito de la ciudad cualquiera estaba más concurrido de lo normal, curioso era que al parecer a nadie le importaba nada. Tal como había sucedido la última vez.

Se sentaron en el cafecito cualquiera, él la miraba de manera tierna,-como quien siente admiración y amor a la vez sin ser capaz de expresarlo- mientras revolvía el café de ella como le gustaba, dos cucharaditas de azúcar y un poco de leche; recordaba cada uno de los instantes, los momentos, sus caprichos. Ella notaba en su mirada lo que las mujeres curiosamente saben, lo que perciben y tienen la certeza, tomó un sorbo de su café y él no se hizo esperar:

Estoy feliz de estar contigo, hace mucho tiempo recreaba en mi cabeza como podía ser éste momento, estoy feliz porque existes, te quiero, puede que te quiera mucho, desde hace mucho tiempo temo decirte todo lo que siento, mi temor es que no sé lo que pasará quizás por eso mismo será mejor que nos quedemos tal como estamos.

Ella lo miraba anonadada, nunca antes él se había expresado de esa forma, nunca en encuentros repentinos como los de ese día, está vez ella lo sentía más cerca que de costumbre y era extraño encontrar su lado más sensible ya que siempre era frío, algo parco, muy introvertido para su gusto.

Lo que es cierto, es que los dos están más cerca el uno del otro cuando no viven juntos y cuando simplemente saben que existen, sienten agradecimiento por ser semejantes y por existir sólo eso basta para que sean felices.

Ella lo miraba en su rostro se extendía una sonrisa perpleja, una sonrisa boba llena de indeterminada nostalgia y de imprecisa esperanza. Imprecisa esperanza por que sabía que los dos querían estar juntos, pero sus egos ya eran tan grandes y solitarios.

Sintió una desesperación tan absoluta la que viene con los primeros momentos de una gran tristeza cuando aún no se sabe lo que es haber sufrido y haber sanado, estar desesperado y recuperar la esperanza.

Ya lo él lo había hecho, tomó la decisión para ella una totalmente egoísta que no entendía como una persona podía decir una cosa y paradójicamente hacer otra.

Ese día no estaba dispuesta a luchar ni hacerlo cambiar de parecer, ya lo había intentado antes, ya había desistido. La historia no cambiaría. Y ella estaba bien con esa decisión, sólo la abrumaba la triste idea de que a partir de ese momento volverían a ser extraños.

¿RÉQUIEM A LA OPOSICIÓN?

Tras la reciente victoria de Juan Manuel Santos como Presidente electo y su invitación a todos los partidos políticos a su eventual gobierno de unidad nacional, surge la preocupación del destino de la oposición y las consecuencias de reducirla ostensiblemente.

El reacomodo burocrático de la mal llamada Unida Nacional, está por verse, y causa incertidumbre, pues como decía Aristóteles en La Política “toda unanimidad es sospechosa”, y nace el cuestionamiento del propósito real de este proyecto de coalición Nacional, que carece de contenidos y se asemeja para muchos a la época del “Frente Nacional”. Será un gobierno nuevamente radical, basándose en: el que no está de acuerdo con las reglas oficiales, es ilegítimo.

La oposición de Colombia, no ha logrado abrirse un espacio real en la opinión pública y preocupa que algunas personas con poder y con rasgos fascistas, susciten que la oposición sea un ejercicio de odio no sólo contra los gobernantes y más grave aún contra la patria.

Entonces la Unidad Nacional busca que no exista la oposición; ¡Una Nación sin oposición, va contra la democracia!, por consiguiente no existiría un gobierno real y se consagraría la tiranía como sistema perfecto para gobernar.

Bien se ha establecido que la oposición no se reduce al simplismo de proponer políticas contrarias o alternativas a las oficiales, al contrario, la oposición es en sí misma necesaria para la democracia, es un derecho de las minorías para que no sean olvidadas y un deber de las mayorías de no olvidarlas, de lo contrario se lograría degenerar la forma de gobierno inevitablemente en el totalitarismo, que es un riesgo que se presenta, y lo que podría estar siendo el caso del uribismo colombiano y ahora su continuidad de estas políticas con el gobierno de Santos.

La oposición colombiana se ha estado debilitando, los partidos que en el gobierno de Uribe ejercían un contrapeso se adhirieron a la unidad nacional de Juan Manuel Santos, aunque no sea coherente que respalden a un candidato cuyo compromiso hasta hoy es el de la continuidad de todas las políticas del gobierno al que le hacían la oposición, por consiguiente, el debilitamiento de la oposición puede terminar en una combinación de caudillismo con régimen de partido único que sería funesta para la democracia colombiana.

En Colombia la oposición aún vive, su ratificación y fortalecimiento se configura en pasos pequeños, hasta ahora sólo con el Partido Democrático Alternativo. A la espera está que más se sumen al contrapeso del próximo gobierno por el respeto a la participación democrática y evitando así caer en el “eterno retorno” y repetir la historia de los gobiernos totalitarios que han causado un gran daño a la humanidad.

miércoles, 28 de julio de 2010

No Sueñes con que Esto no ha Terminado



Así es, se encuentra despierta, los pensamientos no paran y su insomnio lo refleja.

Allí en el fondo está, desvariando, despierta en su incómodo lugar. Resiste el rigor del insomnio que no es más que dormir esas otras realidades.

Sigue habitando en la oscuridad. Resiste el rigor del insomnio para esquivar esos caminos fáciles de derroche de tiempo, destrozar la cabeza para no esquivar el corazón.

Hace mucho no escribe, hace mucho no camina, hace mucho no duerme.
Solo acumula garabatos en una esquina.

Circula, da una vuelta alrededor, se distrae, la ventana, la silla, la TV, la luna.
¿Insomnio? teme soñar, es la respuesta, que sus sueños no se hagan realidad o que alguien llegue y los pinte de colores.

Adentro, afuera, arriba y abajo es como permanece, se aísla, teme. Vuelve y va, va y vuelve. Y si alguien le enseñara a dormir?
No alguien debe enseñarle a soñar, a sentir. Trastorna sus noches, trastorna sus días. Va y vuelve, vuelve y va.

Todo se reduce a soñar, pero le resulta tan difícil, Nadie le ha enseñando, ella no ha querido y es algo que puede controlar.

Al final de la noche, ya cuando el sol entra con un rayo que fastidia sus ojos y hace que ponga sus manos sobre ellos, empieza un nuevo día y se da cuenta que ama tanto su insomnio como le teme a sus sueños.